Background music:

Julián Aguirre,
"Gato "
performed by Orquesta Sinfónica de Entre Ríos
Gabriel Castagna, conductor

Nacionalismo Musical Argentino

Alberto Williams

Alberto Williams

Julián Aguirre

Julián Aguirre

Carlos López Buchardo

Carlos López Buchardo

Astor Piazzolla

Astor Piazzolla

“Es necesario y urgente, antes que la rápida evolución del país acabe por borrar nuestras huellas originales, reunir en colección todos los elementos de la antigua vida campestre, que se tornarán muy pronto legendarios: hábitos, estilo, poesía, música, algunos de un sabor incomparable.”

Julián Aguirre

Julián Aguirre

Julián Antonio Tomás Aguirre (1868-1924)

Julián Aguirre fue un hombre y artista ejemplar. A su notable trayectoria de compositor se sumó una fecunda labor pedagógica, ya sea desde la cátedra musical o desde las numerosas críticas de conciertos que a lo largo de los años ilustraron al público argentino. Nacido en Buenos Aires el 28 de enero de 1868 Julián Antonio Tomás Aguirre comenzó sus estudios musicales temprana edad. Cuando Julián contaba con sólo los tres años de edad su familia se radica en España, abriendo su padre, don Juan Aguirre una casa de venta de pianos en Madrid. Julián Aguirre cursa sus estudios musicales en el Real Conservatorio de esta cuidad entre los años 1882 y 1886. Allí trabaja bajo la guía de destacados maestros entre los cuales se cuentan José Aranguren de Aveñarro en armonía, Emilio Arrieta en composición, y el concertista alemán Karl Beck en piano. Ahí se graduó obteniendo los primeros premios en las disciplinas de contrapunto armonía y piano. Su estadía en la capital de España le posibilita tomar contacto con destacadas personalidades del arte de ese país. Entre los que se encontraban Felipe Pedrell, Isaac Albeniz, y Benito Pérez Galdós entre otros. Luego de su regreso a la Argentina en 1887, Aguirre viaja y vive por algunos años en las provincias familiarizándose directamente con las tradiciones y raíces de su tierra lo que sin duda será decisivo para la consolidación del estilo nacional de su labor creativa. Radicado luego en Buenos Aires, se desempeña como docente y crítico musical, actividad desde la que sobresalió por sus dotes literarias  y su gran solvencia de músico profesional. Su lucidez y sus dotes pedagógicas, comentando eventos musicales,  le valieron el respeto y el aprecio de sus colegas y del público lector. Sus críticas de conciertos son además una fuente muy valiosa para la apreciación histórica de una época brillante en cuanto a temporadas musicales en Buenos Aires. Siendo un dotado pianista, actuaba ocasionalmente en conciertos y reuniones musicales. Y más allá del ámbito musical, participó activamente de la célebres tertulias del Ateneo, institución que promovía la cultura argentina, fundada en 1892 por Rafael Obligado y presidida por Carlos Guido y Spano. En ella se encontraban un grupo de importantes intelectuales, artistas y políticos y se organizaban conferencias, exposiciones y conciertos  Como docente  trabajó desde su creación, en 1893, en el Conservatorio de Música de Buenos Aires, fundado por su colega Alberto Williams. Allí se desempeñó como secretario y profesor de piano y armonía. Luego en 1916 fundó su propia casa de estudios musicales llamada Escuela Argentina de Música, la que condujo hasta su fallecimiento el 13 de agosto 1924.

La obra de Julián Aguirre es auténticamente nacional y tiene un inconfundible sabor folklórico. Su estilo, esencialmente criollo, es llano y carece de toda afectación o búsqueda forzada o pretenciosa. Sin duda, su formación en España, que lo puso en contacto con las raíces históricas de nuestra tierra, favoreció su capacidad de apreciación hacia nuestra música. Aguirre suena naturalmente argentino. Su música tiene el don de la naturalidad y la frescura. Desde el punto de vista formal, sus obras tituladas con nombres de danzas no copian de forma rigurosa un modelo determinado sino que, con gran habilidad, recrean libremente los diversos temas propuestos. Sus armonías y formas son simples pero su mensaje es hondo, sincero y lleno de contenido. Entre sus páginas mas bellas podemos mencionar los “Aires Nacionales Argentinos,”  y las numerosas canciones como las “Canciones Argentinas,” “Caminito,” “Cueca,” “Vidalita,”  etc. La  “Rapsodia Argentina,” para violín y piano representa un logro especial en su obra, por el acertado desarrollo, a más extensa escala, que realiza Aguirre con materiales folclóricos.

Huella y Gato, originalmente escritas para piano y dedicadas al pianista Arturo Rubinstein, fueron magistralmente orquestadas por el gran director suizo Ernest Ansermet.. Ambas obras, de carácter sencillo, evocan fielmente, con idiomáticas melodías, la ironía, el humor, la gracia y la virilidad gauchesca. En el gato podemos apreciar la recreación de “la parada” y de los golpes de palma que en este caso son tocados con una pandereta.  

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© 2007 Gabriel Castagna